sábado 3 de noviembre de 2007
viernes 28 de septiembre de 2007
Capoeira en Madrid


Consejo para oficinistas de Azca: Menos Excel y más Capoeira. Fue una gozada ver a los blackberry mens and womens --incluyendo a un servidor-- detenerse ante el ritmo del berimbau y la belleza de las artes marciales más pacíficas y lindas del mundo. Los viernes por la tarde pienso en la Escuela de Capoeira de Itacaré, "al pie del cañon", donde iba a ver a la garotada bailar capoeira. A veces entre los mirones como yo asomaba el borracho del pueblo que se extasiaba ante el ritmo y movía los ojos frenéticamente. En esas clases había mucho más que técnica, los maestros les hablaban de respeto, educación y valores cívicos.
domingo 23 de septiembre de 2007
El cielo sobre Madrid
domingo 16 de septiembre de 2007
Travessia: La vida de Milton Nascimento

Me costó llegar hasta Milton Nascimento. Tras descubrir allá por el lejano 1996 a Caetano Veloso ese primer amor se ramificó hacia Gilberto Gil, Chico Buarque, Maria Bethania, Gal, Marisa Monte y hace poco Adriana Calcanhotto. La voz de Milton se me hacía extraña, difícil de encajar en mis "cánones", como de otro tiempo.
Gracias a esta biografía descubrí al ser humano antes que al músico, un tipo generoso, soñador, un creador de sonidos, un amante de su tierra minera, Tres Pontas, de padres adoptivos Lilía y Zino que lo educaron como uno más, un negro en una familia branca, un músico que aprendió a tocar con todos los instrumentos que le pusieron a su alcance.
Después de leer esta historia, atravesada por las enormes dificultades del comienzo, "el artista del hambre" como todos fueron alguna vez, la aventura del Tres Pontano que se va a Belo Horizonte a buscarse la vida, que trabaja como mecanógrafo mientras toca la guitarra en noches alegres y febriles de farra e investigación musical, de improvisaciones, de hermandades musicales, del primer contacto con Vinicius, y con sus parceiros Marcio Borges, Fernando Brandt, el descubrimiento del cine, de los libros.
Bituca, como le llaman cariñosamente a Milton desde que era una crianza, era un intérprete nocturno, un crooner sin horario ni bares fijos, alternando boliches y discotecas, vírgen en la composición, lo que le daba auténtico pavor. Fue tras ver tres veces seguidas Jules et Jim de Truffaut que Nascimento compuso su primera pieza.
En esta historia late Minas Gerais pero también Sampa (Sao Paolo), Río de Janeiro, ciudades de paso obligado para darse a conocer, muchas idas y venidas, alegrías, decepciones, la falta de plata como constante, el desorden ordenado, el conocimiento de Elis Regina, los Festivales de la Canción, el día que conoce a Caetano o a Gil, la gran influencia de Chico Buarque.
Si hay algo que atraviesa la música brasileña de la segunda mitad del siglo XX es el concepto de grupalidad, eran una especie de tribu multiforme que se íban pasando melodías, letras, de un disco a otro, parcerias en grabaciones, conciertos, todo se asemeja más a un coro que a un solista, a pesar de que existiesen algunas diferencias. ¡Qué diferente al concepto individual de "artista" que impera actualmente, ni que decir en la música española!
Travessia, Clube da Esquina, la música para los ballets "Maria Maria" y "O Ultimo tren", las grabaciones con los grandes del jazz americano. El inicio de una carrera internacional, el ascenso, la caída, la progresiva separación y fallecimiento repentino de su mánager, la diabetes, la embolia pulmonar. El ave fénix que resucita con un coro de niños de Gerais.
"O importante nao é a saída, nem a chegada, mas a travessia" dijo Bituca al leer la última palabra del gran libro de Guimaraes Rosa, "Grande Sertao: Veredas". Travesía, tránsito, este libro se lee con frenesí, sin pausa, con delectación, con amor y sencillez, como las buenas cosas, como un viaje en tren que tanto adoraba Milton. Quizás sea también un (Re) Nascimento.
Para los que quieran leer esta biografía:
Dolores, Maria. Biografia. Travessia: A Vida De Milton Nascimento. 2006. Editora RCB.



